Archive for the 'Microrrelato' Category

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– Ten cuidado. Te estás enganchando.

– No me vengas con mierda. Después será peor.

– Ya sabías lo que había.

– Hazlo.

– No. No puedo. Ya no.

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El drama del desencantado

…el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.

Gabriel García Márquez

La oveja negra

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Augusto Monterroso

¿Puedes huir de tu propia sombra?

Chuang Tzu contó la historia siguiente:

-Había una vez un hombre que tenía miedo de su sombra y que renegaba de sus huellas. Quiso huir de ellas pero, cuánto más corría, más huellas iba dejando, y por mucho que corriera su sombra no se separaba de él. Entonces, creyendo que el problema estaba en que no corría lo bastante deprisa, corrió lo más velozmente que pudo y no paró de correr hasta que murió agotado.
Aquel hombre ignoraba que, poniéndose a la sombra, la sombra desaparece, y que permaneciendo en quietud no se dejan huellas.

Muchas de nuestras desgracias tal vez sean consecuencia de nuestra estupidez, de no saber entender la naturaleza de las cosas.

Si creéis que la moraleja del relato es que no hay que ser tan estúpido como para huir de tu propia sombra hasta morir de cansancio, habeis pensado lo mismo que yo la primera vez que lo leí, pero darle una segunda oportunidad, el ejemplo es estúpido pero la lección importante.

y…

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

AUGUSTO MONTERROSO

-…

-Hola

-…

-No

-…

-Adiós

La mujer…

La mujer de las lágrimas negras vivía en una celda. Cada noche, su alma suspiraba y lloraba, llena de pena. Su vida cercada estaba por grandes muros de piedra.

La mujer de las lágrimas negras no sentía la luz del sol, su alma, condenada, todo lo oscurecía a su alrededor, su vida ya no era de color, solo el negro aquella celda dominó.

La mujer de las lágrimas negras gritaba todas las tardes un porqué, nunca hubo respuesta, puesto que en aquesta celda sola estaba

La mujer de las lágrimas negras rogaba al diablo,o quizás a un dios, ya lejano, que acabase con su vida, ya nunca más brilló en ella la luz de la sonrisa.

La mujer de las lágrimas negras murió un día en su celda, su celda de amor, el amor la había matado,y nunca más vivió